La nueva novela de Mario Mendoza
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___La historia de Michael Corleone en El Padrino es quizás el retrato más contundente que tenemos de cómo opera la mafia en general. Tanto la novela como la película cuentan la historia de cómo un hombre que es héroe de guerra de su país, y que no quiere mezclarse con los negocios sucios de su familia, termina por convertirse en el jefe supremo del principal clan mafioso de Nueva York.
___Esa mafia italiana que opera en los Estados Unidos también ha dado origen a una serie de televisión memorable, Los Soprano, y a muchas otras películas, entre ellas, a varias de Martin Scorsese. Se trata de mostrar cómo piensan y sienten y se comportan los individuos que hacen parte de esas organizaciones criminales.
___En América Latina el mundo audiovisual ha trabajado el tema del narcotráfico de manera reiterativa. Quizás la serie más reconocida sea Narcos, producida por Netflix. En ella está el mundo del narcotráfico retratado de manera cuidadosa y bien documentada.
___En la literatura ha habido distintos acercamientos, pero la novela que a mí me produjo un impacto inolvidable fue Un asesino solitario, del mexicano Elmer Mendoza. Recuerdo que apenas leí el primer párrafo del libro me dije que el autor iba a ser incapaz de sostener ese ritmo a lo largo de toda la novela. Y sí, la obra es un torrente verbal avasallador, un crescendo que nos mantiene en vilo hasta la última página. Se trata de cómo se fue orquestado el crimen de Luis Donaldo Colosio en 1994 en México, y de cómo distintas fuerzas, tanto de los carteles como de la casta política, se pusieron de acuerdo para eliminar al candidato que estaba mejor posicionado para ganar las elecciones ese año.
___Alguna vez, conversando con Felipe Ossa, el gerente de la Librería Nacional, me dijo con cierta sorna:
___– Es curioso que con tantos clanes mafiosos que hay en nuestro país, todos famosos internacionalmente, no hayamos sido capaces de escribir nuestro Padrino.
___No dije nada porque a mí ese tema nunca me había interesado. Entonces él volvió al ataque y me dijo sonriéndose de manera traviesa:
___– Sospecho que tú tienes el pulso narrativo para hacerlo.
___Le devolví la sonrisa y negué con la cabeza. Me dije que Felipe estaba muy equivocado porque la violencia que yo he enfrentado en mis cuentos y mis novelas es la violencia del establecimiento, no la que está por fuera de él. En mis textos no aparecen sicarios, ni capos ni lugartenientes. Es una fauna que nunca me interesó. Lo mío es el horror del hombre común, el mal que nos atraviesa a todos y que nos revela la bajeza inevitable de nuestra miserable condición humana.
___Sin embargo, debo reconocer que, desde esa conversación en adelante, de vez en cuando se me aparecía la cara de Felipe Ossa sonriéndose y señalándome con el dedo. Lo que él hizo ese día fue lanzarme una bomba de mecha lenta que me estalló entre las manos unos años después, cuando él ya había muerto.
___Un día me di cuenta de que cuando uno pensaba en mafiosos se le venían a la cabeza los viejos abuelos del narcotráfico: Pablo Escobar, Los hermanos Rodríguez Orejuela, el Chapo Guzmán, el Mayo Zambada o Carlos Lehder. Grave error. Ese mundo todavía existe de manera marginal, sí, pero los nuevos capos son hombres de negocios que se mueven en la sombra de un modo silencioso y muy efectivo. Sus imaginarios ya no vienen de los vaqueros gringos ni de los charros de las películas mexicanas, sino de la Yakuza japonesa, del manga y de las artes marciales orientales. Un mafioso latinoamericano que tenga hoy en día 35 años va al gimnasio todos los días, tiene tatuajes de serpientes en la espalda, ve películas japonesas de animación y es fanático del cine de Tarantino.
___Entonces la pregunta es obvia: ¿cómo narrar este nuevo universo? Y cuando empecé a investigar me tropecé con algo que no tenía ni idea que existía: la religión como fenómeno aglutinante de las nuevas mafias en nuestro continente. El país donde es más evidente el matrimonio entre fe religiosa y organizaciones criminales es Brasil. Las favelas funcionan como pequeños feudos dirigidos por clanes bien organizados y armados. Tienen claro que ya no quieren estar al margen de la sociedad y que están listos para entrar a disputarse el poder político y militar.
___La respuesta a estas investigaciones y estos trabajos de campo fue una novela que escribí a lo largo de un año y medio: La hora de los lobos. No tengo ni idea si este libro revela los nuevos imaginarios mafiosos o no, pero espero que al menos introduzca a los lectores en un viaje trepidante por los bajos fondos de nuestro continente.
