FILBo 2026
Lanzamiento Mario Mendoza FILBo
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___Cada año me sorprendo de ver la cantidad de lectores que asisten a la Feria del Libro de Bogotá. No es la feria más grande en lengua castellana, pero me atrevería a decir que sí es la más importante en cuanto a la pasión que demuestran los lectores en sus múltiples eventos. Es un flujo masivo que viene de diferentes zonas del país y al que también se están sumando lectores mexicanos, ecuatorianos y peruanos. Es muy impactante oírlos contar cómo vienen de Ciudad de México, de Quito, del Casanare, del Amazonas o de Pasto. Los nacionales se arriesgan a venir a la capital por carretera, aunque haya atentados y alertas que indican la falta de seguridad en estos momentos de elecciones presidenciales. Sorprendente.
___Los vi en el lanzamiento de La hora de los lobos y en las distintas firmas que llevamos a cabo con la editorial. Como no tengo mucho tiempo con cada uno de ellos, solo alcanzo a preguntarles qué hacen, qué estudian o dónde trabajan. Y las respuestas me generan siempre una profunda admiración: atienden un supermercado de barrio, se ganan la vida vendiendo todo tipo de productos, son mecánicos, amas de casa, enfermeras o responden durante horas en un call center para poder financiar sus estudios y sobrevivir. Y con ese dinero ganado a pulso tan arduamente pagan la entrada y compran sus libros. Admirable.
___Y siempre me pasa lo mismo: yo quisiera tener más tiempo, preguntarles qué opinan de ese libro mío que acaban de leer, cómo lo interpretan, qué ha significado en sus vidas. Algunos de ellos me alcanzan a decir frases como: esta historia me salvó la vida o gracias por acompañarme en mis peores momentos. Son palabras que me llegan al alma y que me confirman que todo el esfuerzo, la dedicación y la disciplina han valido la pena.
___Algo que me sorprende mucho es que no solo tengo lectores jóvenes, como suelen decir algunos, sino que a las firmas llegan también niños de nueve o diez años con un libro de mi saga juvenil entre las manos, gente adulta con ejemplares de distinta índole e incluso viejos como yo muy apasionados con alguna novela bajo el brazo. Esas escenas son el verdadero salario de un escritor.
___Debo confesar que este año tenía ciertas dudas de cómo iban a acercarse a La hora de los lobos, mi más reciente novela. Los últimos libros han sido muy intimistas, introspectivos e incluso confesionales. Hace mucho tiempo que no me concentraba en la acción, en los hechos, en los sucesos que están ocurriendo aquí y ahora, y no en la psicología de los personajes.
___Además, lanzarme a narrar la realidad actual del crimen organizado en América Latina era un tema al que siempre le había huido como si fuera la peste. Y temía que los lectores creyeran que se trataba de algo comercial, o del deseo de convertir el libro en película, o de haberme dejado influenciar por el mundo audiovisual. Y no se trataba de nada similar. Mi objetivo es develar una realidad oculta en nuestro continente que no estamos contemplando: el hecho de que detrás del poder hay otro poder escondido. Detrás de las aparentes democracias y de los supuestos Estados soberanos hay otras fuerzas que están moviendo sus hilos detrás del telón. Por fortuna, los lectores lo entendieron a la perfección y me alegró sobremanera que lo hubieran leído con entusiasmo y pasión.
___Gracias a todos ellos, gracias a todos ustedes por defender los libros y la biblioteca con potencia y determinación. Cuando todo se viene abajo, cuando los días son grises y las circunstancias no son las mejores, yo siempre los recuerdo, siempre evoco los almacenes o las fábricas donde trabajan, los salones donde pasan sus días estudiando o los apartamentos y las casas donde se refugian a leer, y doy gracias por haber tenido el enorme privilegio de haber compartido mi vida con ustedes. Gracias totales.
