Referencia al Arca de Noé y el Gran Diluvio
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___Siempre me sentí atraído por la imagen de Noé, el hombre pacífico y silencioso que de un momento a otro debe convertirse en el marinero más importante de la historia de la humanidad. Primero debe construir una embarcación muy extraña, que no coincide con ningún diseño de la época, pues debe ser cerrada y calafateada con precisión milimétrica. En realidad, no es un barco, sino una especie de submarino que flota. Luego debe introducir en ese dispositivo a todas las especies que pueda para salvarlas de las grandes inundaciones que se avecinan.
___En 1985, cuando era estudiante de la carrera de literatura, vivía en la calle 21 con la carrera cuarta, en pleno corazón de la ciudad. Me pasaba horas enteras releyendo el texto bíblico, subrayándolo y dibujando lo que podría ser esa nave misteriosa cuyo objetivo final era salvar la vida en el planeta. ¿Por qué me obsesioné tanto con ese relato religioso?
___La primera razón es porque desde entonces yo empecé a sospechar que no progresábamos, sino que la humanidad, en su infinita terquedad, se negaba a corregir una serie de errores que cometía de manera sistemática. Mi padre era profesor en la Universidad Nacional y por esos años empezó a dictar una clase de ecología en la que les hablaba a sus estudiantes acerca de la destrucción de los ecosistemas alrededor del globo. Cuando nos veíamos, él me explicaba algunos de esos conceptos que luego me quedaban dando vueltas en la cabeza.
___En una de esas conversaciones, mi padre me habló sobre la bomba demográfica, esa forma de reproducirnos irracionalmente que tarde o temprano iba a crear un colapso mundial. Nuestro planeta no está integrado con Venus y Marte, no, es un sistema aislado. Por eso no tenemos cómo enviar gente ni siquiera a la luna. Ese consumo exagerado, ese gasto de los recursos naturales, esa multiplicación vertiginosa tarde o temprano tendrían que generar un colapso general. La sobresaturación de un sistema aislado tiende a la entropía. Eso implicaba que no progresábamos, sino que íbamos irremediablemente hacia una distopía.
___En el futuro cercano tendríamos que enfrentar una destrucción global a gran escala y eso significaba que la imagen de Noé volvería a repetirse: alguien tendría que encargarse de salvar la memoria genética de las distintas especies para volver a comenzar. Esa es la razón por la cual la Bóveda del Fin del Mundo, que está en Noruega, y en la que reposa a baja temperatura la memoria vegetal de todo el planeta, se llama también La Nueva Arca de Noé.
___La segunda razón por la que leía el relato bíblico con enorme pasión era porque Noé no es un personaje feliz, alguien que se sienta orgulloso de haber cumplido una misión tan noble. Todo lo contrario: cuando las aguas del diluvio bajan y la vida vuelve a comenzar, él empieza a sufrir de una serie de trastornos emocionales que lo deprimen y lo angustian de mala manera. Dice el texto que los hijos solían encontrarlo ebrio entre los viñedos, completamente borracho y a veces desnudo. Muy extraño.
___Mi primera hipótesis fue que Noé sentía mucha culpa por no haber salvado más personas en el arca, por no haber permitido el ingreso de sus amigos y sus vecinos al interior de la nave. No debe ser fácil saber que se avecina una catástrofe y quedarse callado, como si nada, y luego cerrarle las puertas en las narices a una muchedumbre que morirá ahogada. Noé, en realidad, es un genocida despiadado.
___Pero ahora que veo la forma como hemos contaminado y destruido el planeta entero, tengo otra interpretación: no se arrepiente de no haber salvado a más personas, sino de haber salvado a esas pocas que salvó: su esposa, sus hijos Sem, Cam y Jafet, y las esposas de ellos tres. ¿Por qué? Porque en algún momento Noé debió ser consciente de que esos seres humanos se iban a reproducir, y esos humanos tendrían más y más, y la historia volvería repetirse: los seres humanos ensuciarían el paraíso, lo convertirían en un vertedero de basura y masacrarían a las demás especies sin remordimiento alguno. Había salvado, en realidad, a una especie depredadora y asesina. Por eso se deprimió tanto y se embriagaba hasta perder la razón extraviado entre los viñedos, olvidándose de sí mismo, y me lo imagino dando alaridos en medio de la oscuridad, ido, desesperado, preguntándole a Dios por qué le había encomendado una misión tan despreciable.